Nuestra historia empezó bastante antes de abrir la cafetería.
Después de la pandemia estábamos viviendo en Buenos Aires y sentíamos que necesitábamos un cambio. Durante esos meses nació la idea de volver a Catamarca, pero no queríamos simplemente regresar: queríamos hacerlo con un proyecto propio.
Siempre hacíamos el mismo chiste: "Cuando tengamos nuestra cafetería...". Hasta que un día dejamos de decirlo en broma y empezamos a hacerlo realidad.
La antigua casa de la abuela de Ini se convirtió en el lugar elegido para ese sueño. Diseñamos el proyecto, remodelamos el espacio y, en el camino, entendimos que para tener la cafetería que imaginábamos primero teníamos que aprender sobre café. Así fue como nos formamos como baristas y seguimos construyendo este proyecto desde cero.
A fines de julio de 2022, después de seis meses de proyectar y construir el local, abrimos las puertas de Metiche.
Desde entonces seguimos estando detrás de cada detalle: preparando la pastelería artesanal, sirviendo el café y recibiendo personalmente a quienes nos visitan. Cuatro años después, ese sueño que empezó como un chiste sigue creciendo gracias a cada persona que elige compartir un momento con nosotros.